Billete 100 coronas checas.


Československo - 100 Korun 1961

Billete de 100 coronas checas (hoy unos 38.16 pesos argentinos) del año 1961 (sin próceres ni líderes) que ya no está en circulación.

Por entonces, entre febrero y marzo de 1959, el Ministerio de Hacienda de Checoslovaquia convocó a concurso por el diseño de los nuevos billetes que simbolizara la fuerza y el progreso de la gente, la ciencia de trabajo y la industria. El 11 de diciembre de 1959 el jurado se reunió para evaluar las 38 propuestas recibidas. Triunfó “campo” que, el 1 de enero de 1962, entró en circulación.




Terror en la noche de París.


La orden fue clara: los espacios turísticos más convocantes de Francia debían ser cerrados al público para evitar más tragedias: el Museo del Louvre, Disneyland y la Torre Eiffel cerraron sus puertas.

Tres días después de esa petición y tras haber sido reabierta, la Torre Eiffel volvió a cerrar al público debido a la organización de su nuevo dispositivo de seguridad y de las medidas de vigilancia internas, según un comunicado de SETE, la empresa que gestiona el monumento.


La Torre Eiffel queda resguadada por un importante dispositivo de seguridad con el agregado de la Prefectura de Policía y el plan antiterrorista Vigipirate.

Los siete atentados simultáneos que tuvieron lugar en París el 13 de noviembre (2015) dejaron un saldo de 132 muertos y más de 180 heridos. Así se viven estas noches en París [vídeo].

El cristianismo es platonismo para el pueblo.


Platón termina La República (Politeía) después del mito de las Edades, versando sobre como fundar y dirigir el Estado perfecto con el Mito de Er. Er muere. Su cuerpo permanece días incorrupto. Resucita. Cuenta cómo es el más allá. Que las almas inmortales de los buenos ascienden a recibir dichas y las de los malos descienden a recibir castigo. Mucho tiempo después Nietzsche escribió que "el cristianismo es platonismo para el pueblo".

10 fotos del velatorio de Ortega Peña.


–¿Qué pasa, flaca?

Fue lo último que dijo Rodolfo Ortega Peña. Helena Villagra, su compañera, vio un fogonazo, una bala le rozó el labio superior y sintió como si una bombita de agua le estallaba en la boca. Después llegó el ruido de la ametralladora. Rodolfo se cayó sobre ella. Lo quiso sostener, lo abrazó para cubrirlo y ambos se fueron deslizando sobre el paragolpes de un Citroën. Ella no podía sostener a ese hombre de casi cien kilos al que le habían pegado trece balazos. Los dos quedaron en el suelo. Ortega Peña había sido abogado laboralista, defensor de presos políticos, historiador, militante y diputado nacional por el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli). Y esa misma noche, la del 31 de julio de 1974, se convertía en la primera víctima que la Triple A reivindicaría públicamente.

Lo velaron en la Federación Gráfica Bonaerense, en Independencia y Paseo Colón. A la mañana, una movilización multisectorial acompañó el cuerpo hasta el cementerio de la Chacarita. Incluía desde líderes de organizaciones armadas hasta estudiantes secundarios que habían luchado intensamente para escuchar rock en las clases de música o para que las chicas pudieran usar pantalones.La Policía Federal montó un operativo de proporciones. Incluyó tanquetas y personal del Cuerpo de Caballería. Tres veces intentaron apoderarse del cajón y dispersar el cortejo, y terminaron reprimiendo en la entrada al cementerio. Apenas unos cien deudos y militantes lograron ingresar.

La llovizna no aflojaba. Había muy pocos paraguas y muchas manos levantadas. Unas terminaban en V, otras en puños cerrados. Eduardo Luis Duhalde, más erguido que nunca, leyó el discurso: “En mi despedida no hay llanto porque en otras despedidas aprendimos cómo se saluda a los soldados del pueblo que caen”.

 El cortejo.

 El taxi del que había bajado Ortega Peña fue perforado a balazos. El taxista sobrevivió de casualidad.

 Ortega Peña recibió la primera ráfaga de balas y cayó sobre el Citroen.

 Raimundo Ongaro ofreció las instalaciones de la Federación Gráfica Bonaerense para el velorio.

 Duhalde pasó toda la noche en la Federación Gráfica y allí escribió el discurso de despedida.

 El cortejo fúnebre partió de Independencia y Paseo Colón rumbo a Casa de Gobierno.

 La Policía Federal detuvo militantes durante toda la movilización.

 En la puerta del cementerio, Duhalde bajó a negociar con el comisario Torres, a cargo del operativo.

 Helena Villagra, la segunda mujer de Ortega Peña, también discutió con el comisario en la Chacarita.

"En otras despedidas aprendimos como se saluda a los soldados del pueblo que caen", dijo Duhalde.

RELACIONADO:

Spots presidenciales Argentina 2015.


DANIEL SCIOLI (PERONISMO/FRENTE PARA LA VICTORIA): "Dicen que falta."


DANIEL SCIOLI (PERONISMO/FRENTE PARA LA VICTORIA): "Acá está."


MAURICIO MACRI (PRO): "Estoy con vos."


MAURICIO MACRI (PRO): "Vendo rosas para comprarme la bici."


SERGIO MASSA (PERONISMO/FRENTE RENOVADOR)


JOSE MANUEL DE LA SOTA (PERONISMO/FRENTE RENOVADOR): "Gol de triunfo e Argentina."


ADOLFO RODRIGUEZ SAA (PERONISMO): "El Adolfo"


ERNESTO SANZ (UCR/FRENTE UNEN): "Votá la unión."


JULIO COBOS (UCR/FRENTE UNEN: "El sueño argentino de una patria más justa."


MARGARITA STOLBIZER (UCR/FRENTE PROGRESISTAS)


JORGE ALTAMIRA (FRENTE DE IZQUIERDA): "Ajuste."


NICOLAS DEL CAÑO (FRENTE DE IZQUIERDA): "Daniel no te banco."


ALEJANDRO BODART (MST NUEVA IZQUIERDA): "El Cacho Pasman."


MANUELA CASTAÑEIRA (NUEVO MAS, MOVIMIENTO AL SOCIALISMO)


AGUSTIN ROSSI (PERONISMO/FRENTE PARA LA VICTORIA)

Entrevista Cristina Kirchner con The New Yorker.


Política de Derechos Humanos y juzgamiento a represores 01:40
La relación con Néstor Kirchner y la militancia como decisión de vida 12:28
El modelo económico kirchnerista y el desendeudamiento 16:00
La crisis de deuda global 23:17
El alineamiento geopolítico argentino 34:51
La causa AMIA y el acuerdo con Irán 46:00
La cuestión Medio Oriente 58:08
El contexto internacional 1:36:00
La responsabilidad de USA en la seguridad global 1:38:00
La reforma de la Secretaría de Inteligencia 1:46:00

ENTREVISTA REALIZADA EL 11 DE MARZO DE 2015 EN BUENOS AIRES

La Inquisición.


El término Inquisición o Santa Inquisición hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía mayoritariamente en el seno de la Iglesia católica. La herejía en la era medieval europea muchas veces se castigaba con la pena de muerte y de esta se derivan todas las demás. La Inquisición medieval se fundó en 1184 en la zona de Languedoc (en el sur de Francia) para combatir la herejía de los cátaros o albigenses. En 1249 se implantó también en el reino de Aragón fue la primera Inquisición estatal y en la Edad Moderna, con la unión de Aragón con Castilla, se extendió a ésta con el nombre de Inquisición española (1478-1821), bajo control directo de la monarquía hispánica, cuyo ámbito de acción se extendió después a los territorios colonizados en lo que se denominaría América, la Inquisición portuguesa (1536-1821) y la Inquisición romana (1542-1965). Aunque en los países de mayoría protestante también hubo persecuciones, en este caso contra católicos, contra reformadores radicales como los anabaptistas y contra supuestos practicantes de brujería, los tribunales se constituían en el marco del poder real o local, generalmente adecuado para cada caso concreto y no constituyeron una institución específica.

ATARAXIA


(del griego ἀταραξία, «ausencia de turbación») 

Disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos, gracias a la cual un sujeto, mediante la disminución de la intensidad de sus pasiones y deseos, y la fortaleza frente a la adversidad, alcanza el equilibrio y finalmente la felicidad, que es el fin de estas tres corrientes filosóficas. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.

EPICUREÍSMO
Existen dos clases de deseos: los naturales necesarios, relacionados con la supervivencia; y los naturales no necesarios, que provienen de la cultura, política y vida social. La satisfacción de los deseos es lo que produciría placer, el cual a su vez, para los epicureístas es lo que conduce a la felicidad, sin embargo, existen placeres que son completamente vanos y que conducen a un dolor mayor que el placer inicial, estos placeres producen intranquilidad y deben ser evitados por la razón, ya que alejan de la "ataraxia". La filosofía es una vía hacia la ataraxia, ya que esta es considerada también: «la tranquilidad espiritual propia del sabio que distingue los deseos naturales de los que no lo son y es capaz de alejarse de aquello que es vano».
Las clases están divididas en:
Los placeres naturales y necesarios: Sólo los placeres que tienen que ver con la vida del individuo.
Los placeres naturales pero no necesarios: Son todos los placeres que constituyen las variaciones superfluas de los placeres naturales (comer bien, vestir bien, etc)
Los placeres no naturales y no necesarios: Son todos los placeres vanos, nacidos en las vanas opiniones de los hombres (deseo de potencia, honor, etc). Estos placeres no quitan dolores del cuerpo, siempre llevan problemas al alma.

ESTOICISMO
El estoicismo fue la última gran escuela de filosofía griega en ser fundada, y continuó existiendo hasta que en el año 529 d.C. el emperador Justiniano clausuró la Escuela de Atenas.
La vía para llegar a la ataraxia es alcanzar la libertad y la tranquilidad sólo siendo ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa, y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud. Asumiendo una concepción materialista de la naturaleza, siguieron a Heráclito en la creencia de que la sustancia primera se halla en el fuego y en la veneración del logos; que identificaban con la energía, la ley, la razón, y la providencia encontradas en la naturaleza.
Para ellos consiste principalmente en adecuar los deseos propios a la racionalidad de la naturaleza (logos), aprendiendo a diferenciar las cosas que dependen del propio sujeto de las que son independientes de éste. Para esto también es necesario, en pos de encontrar la ataraxia, eliminar los miedos a los dioses y a la muerte, así como no quejarse por las inclemencias del devenir.

ESCEPTICISMO
En el caso de los escépticos, una corriente filosófica basada en la duda, no creen en una verdad objetiva porque todo es subjetivo, dependiendo del sujeto que estudia y no del objeto estudiado.
Promulgan la suspensión de juicio (a priori, universal y necesario); porque al no creer en nada, no entraban en conflictos con nadie, para conseguir la ataraxia, como serenidad e imperturbabilidad del ánimo.

El origen de los idiomas.


La ilustradora y dibujante de cómics Minna Sundberg nos ofrece algunas respuestas en este hermoso árbol genealógico que agrupa las principales lenguas de origen indoeuropeo o urálico.

La propia Sundberg explica que sería imposible incluir en el gráfico los cientos de pequeños idiomas que se hablan en muchas regiones de Europa, pero la ilustración da una idea muy certera de los principales hablados por poblaciones de más de un millón de habitantes. Los datos han sido tomados de la web Ethnologue, que registra inifinidad de datos sobre el origen y características de los idiomas en el mundo.

Encontramos, por ejemplo, la ausencia del euskera. La razón, según, Ethnologue es que el idioma autóctono del País Vasco es una lengua aislada que no pertenece al tronco indoeuropeo ni urálico.

Notre Dame.


"Y la catedral no era sólo su compañera, era el universo; mejor dicho, era la Naturaleza en sí misma. Él nunca soñó que había otros setos que las vidrieras en continua floración; otra sombra que la del follaje de piedra siempre en ciernes, lleno de pájaros en los matorrales de los capiteles sajones; otras montañas que las colosales torres de la iglesia; u otros océanos que París rugiendo bajo sus pies".

                                                                                           Víctor Hugo, Nuestra Señora de París, 1831.

La prefijación como proceso morfológico.


La prefijación es un proceso morfológico en el cual se forma una nueva palabra al añadir un prefijo a una base (in-maduro, re-hacer). Como proceso morfológico, pertenece al ámbito de la derivación, por lo que los prefijos son afijos derivativos. Esta idea de los prefijos, no obstante, es contraria a la que se defendía en la tradición gramatical, en la cual se consideraba la prefijación dentro de la composición (Alemany Bolufer 1920), al admitir que los prefijos podían funcionar como elementos independientes en cuanto preposiciones, como ocurre con entre, contra o sobre, entre otros. En contra de esta caracterización se ha argumentado que no todos los prefijos tienen una contrapartida preposicional, incluso aunque presenten valores semánticos claramente preposicionales (intramuscular = ‘relacionado con lo que está dentro de un músculo’). Por otro lado, admitir que una formación como entremezclar es un compuesto plantea ciertos problemas en la descripción morfológica, pues se debe asumir que también será un compuesto entreabrir, donde el constituyente entre no puede semejarse con una preposición y tampoco en una formación adjetiva como entrecano. Por todo ello, en los estudios de morfología de las últimas décadas se asume que la prefijación es un proceso de derivación.

También plantean ciertos problemas en la limitación del proceso algunos prefijos que se han considerado como temas grecolatinos o elementos compositivos –así mini (minifalda), mega (megaciudad), neo (neoplatonismo) o seudo (seudoproblema), entre muchos otros– y, por tanto, las formaciones resultantes son compuestos cultos del tipo cardiológo o hidroterapia, por ejemplo. Uno de los criterios que se ha utilizado para diferenciar un tema grecolatino de un prefijo ha sido la distinta distribución de cada uno. Así, a diferencia de los temas grecolatinos, un prefijo puede adjuntarse solo a palabras, rechazando los sufijos (*neo-ico / cardiaco, hídrico) y, salvo casos esporádicos (megalito, seudópodo), otros temas grecolatinos (*mega-cardio / cardiólogo, hidrofobia). Por otro lado, los prefijos siempre preceden a la base a la que se unen, mientras que los temas grecolatinos pueden aparecer en una posición prefijal o sufijal (cardiólogo / miocardio, hidríco / anhidro). Criterios como los mencionados han permitido diferenciar prefijos como mini, mega, neo o seudo de auténticos temas grecolatinos como cardio o hidro. No obstante, algunas denominaciones como prefijoide o seudoprefijo aplicadas a ciertos elementos ponen de relieve que no siempre es fácil clasificar un elemento en una u otra categoría, lo que provoca discrepancias a la hora de establecer el listado y clasificación de los prefijos. Véase, por ejemplo, la diferencia en la nómina de prefijos en las distintas clasificaciones como la de Rainer (1993), Moreno de Alba (1996), Varela y Martín García (1999) o RAE y ASALE (2009).

Hemos considerado la prefijación como proceso derivativo. Ahora bien, dentro de la derivación la prefijación presenta unas características distintas de la sufijación. En primer lugar, a diferencia de los sufijos, los prefijos no son elementos categorizadores, por lo que no pueden cambiar la categoría de la base a la que se adjuntan: decorarV > decoraciónN / hacerV > deshacerV. En segundo lugar, en cuanto morfemas no categorizadores, algunos prefijos pueden ser recursivos aportando un valor de intensidad (super-superbarato) o cambiando el contenido semántico (anti-anticonstitucional), posibilidad vedada a los sufijos, incluso a aquellos que no cambian la categoría al coincidir la categoría gramatical del sufijo con la de la base (rosalN > rosaledaN / *rosaleda-eda). En tercer lugar, la colocación del prefijo a la izquierda de la base facilita su independencia fonológica y ortográfica, lo que resulta imposible en el caso de los sufijos: ex alcalde, anti ley / *decora ción, *rosal eda. Por esta razón, el prefijo no se funde con la base y no altera su forma, incluso cuando aparecen dos vocales iguales (cooperar, reeducar). Por último, a diferencia de los sufijos, con una selección de la base más restringida, los prefijos suelen adjuntarse a bases de distinta categoría: im-posible, im-pago; des-honesto, des-hacer, des-orden; super-barato, super-poblar, super-ordenador, super-cerca.

Desde el punto de vista semántico, los prefijos también presentan diferencias en relación con los sufijos. Frente a los distintos contenidos semánticos que abarca la sufijación, la prefijación se entiende como una modificación de la base. Así, los prefijos pueden modificar la base como adverbios (inmaduro = ‘no maduro’, semienterrado = ‘casi enterrado’), como preposiciones (sobrevolar = ‘volar sobre algo’, submarino = ‘que está debajo del mar’), como adjetivos (megaciudad = ‘ciudad grande’, seudociencia = ‘ciencia falsa’) o como cuantificadores (multimillonario = ‘que tiene muchos millones’). En ciertos casos, un mismo prefijo puede establecer distintas relaciones de modificación: por ejemplo, el prefijo sobre- puede modificar a su base como preposición (sobreedificar), como adjetivo (sobresueldo) o como adverbio (sobrecargar). Por otro lado, a diferencia de los sufijos, que tienden a contenidos semánticos específicos (decorador = ‘persona que decora’, decoración = ‘acción de decorar’, decorable = ‘que puede ser decorado’), los prefijos presentan polisemia: así, el prefijo re- puede denotar la repetición de la acción (rehacer) o la intensificación de una acción (remirar) o de una propiedad (relindo).

En la actual etapa del español, la prefijación constituye un proceso muy productivo de formación de nuevas palabras. En la nómina de prefijos, son muchos los heredados del latín, algunos muy productivos con el valor semántico originario y otros, con significados nuevos. Por otro lado, algunos prefijos proceden de palabras que se han gramaticalizado. En los siguientes apartados se considerarán estas posibilidades.

2. La herencia latina

El español ha tomado del latín tanto prefijos como palabras ya prefijadas. Son varios los prefijos españoles procedentes de prefijos y preposiciones latinas (con-vivir, contra-ventana, des-hacer, intra-celular, re-aparecer, sub-marino, trans-poner…). En algunos casos, la variante patrimonial del prefijo convive con la variante culta, que ha acabado siendo más productiva (entremezclar / interconectar, sobreponer / superabundar). En otros, una de las variantes acaba perdiéndose, como ha ocurrido con dis-, alomorfo del prefijo des-, que solo sobrevive en palabras latinas (disfavor, distraer).

Las palabras heredadas del latín pueden ser formalmente opacas al no existir la base de derivación como palabra independiente, como ocurre con las series prefijadas en -ducir (conducir, deducir, inducir, introducir, producir, reducir, traducir) o -ferir (conferir, diferir, inferir, interferir, preferir, proferir, referir, transferir). En otros casos, las palabras derivadas de origen latino pueden ser formalmente transparentes, en cuanto que es posible delimitar los constituyentes, pero presentan cierta opacidad semántica, ya que el significado de la palabra derivada no es composicional: repartir no significa ‘partir de nuevo’, aunque sea posible identificar por recurrencia los dos constituyentes, re y partir. Otras formaciones latinas son transparentes y con un significado composicional en la actual etapa del español: convivir = ‘vivir con’, rehacer = ‘hacer de nuevo’.

Algunos prefijos solo sobreviven en palabras prefijadas heredadas del latín y no han dado lugar a nuevas formaciones en español, como ocurre con los prefijos a- / ad- (adjuntar), pro- (promover), in- locativo procedente de la preposición (importar), etc. Ha sido una constante en la prefijación del español la pérdida de los valores locativos de los prefijos latinos, muy productivos en esta lengua en la formación de verbos. En español contamos con verbos locativos prefijados procedentes del latín (extraer, adscribir, circunnavegar, ascender, descender), además de los verbos simples y los verbos en estructuras sintácticas con los que se han sustituido muchos verbos locativos prefijados del latín: lat. inire / exire à esp. entrar / salir; ir dentro / ir fuera (Martín García y Varela 2012). En otros casos, el verbo heredado puede convivir con la estructura desarrollada en español: ascender / descender – ir arriba / ir abajo. Los prefijos locativos mantienen cierta vitalidad en el español actual con sustantivos (antedespacho, entrepiso, sobrepaño) y en los adjetivos relacionales denominales (intracelular, subterráneo, transoceánico).

Son varios los prefijos locativos que han acabado desarrollando contenidos de intensidad en el español actual de forma muy productiva. Así, los prefijos que indican la locación superior denotan distintos grados de intensificación que van desde el grado absoluto (ultracongelar, extrafino) hasta grados intermedios de ponderación (superpoblación, sobrecargar). Los prefijos de locación inferior, por su parte, expresan distintos grados de aminoración del contenido de la base, que oscilan entre la aproximación (entreabrir) y casi la negación total (infrahumano, subdesarrollo).

Los prefijos locativos latinos tenían la propiedad de cambiar la estructura argumental y eventiva del verbo base. Los prefijos en español muestran una capacidad reducida para alterar tanto el número de argumentos de la base verbal como su contenido aspectual. Los pocos ejemplos que pueden ponerse de prefijos que cambian la estructura argumental y eventiva de la base proceden de verbos latinos heredados. Así, el verbo sobrevolar es transitivo y perfectivo frente a la base verbal volar que es intransitiva e imperfectiva: El avión sobrevoló el aeropuerto {en / *durante} cinco minutos / El avión voló sobre el aeropuerto {durante / *en} cinco minutos. También hay cambio en la estructura argumental del verbo base en unos pocos verbos causativos heredados del latín: Juan calla > Juan acalla los rumores. La formación de verbos causativos mediante prefijos no ha sido productiva en español, donde se forman productivamente verbos causativos deadjetivales por sufijación (lleno > llenar) y por parasíntesis (grande > agrandar).

3. Los nuevos prefijos

En el español actual contamos con varios procesos muy productivos de formación de palabras mediante la adjunción de un prefijo. En unos casos, el prefijo ya era muy productivo en latín y ha conservado su vitalidad en español como ocurre, por ejemplo, con los prefijos des-, re- o pre-. En otros, los prefijos de origen latino o griego son productivos en la actual etapa del español con otros valores semánticos distintos de los que tenían en la lengua originaria. Aparte de estos prefijos heredados, algunos adverbios se han gramaticalizado y han comenzado a funcionar como prefijos. Comentaremos aquí estos dos últimos casos por cuanto que son procesos morfológicos nuevos en español, lo que nos va a permitir formar una idea de cómo funcionan los prefijos en la actualidad.

Como hemos dicho ya en el apartado anterior, los prefijos locativos del latín han desarrollado valores intensivos con los que son muy productivos en el español actual (ultraligero, sobrecalentamiento, entrecano, subdesarrollado) (Martín García 1998, Rodríguez Ponce 2002). Unidos a adjetivos calificativos, dichos prefijos intensifican la propiedad denotada (ultraligero = ‘extremadamente ligero’, subdesarrollado = ‘poco desarrollado’). Los prefijos intensivos también se adjuntan a verbos que significan actividades para ponderar o aminorar el proceso de la acción (sobrecargar = ‘cargar en exceso’, subestimar = ‘estimar poco’). Con sustantivos, los prefijos intensivos modifican las propiedades asociadas a la clase denotada por el sustantivo (infravivienda = ‘vivienda mala’, hiperactividad = ‘actividad excesiva’). Dentro de la prefijación intensiva con bases nominales, deben incluirse algunos prefijos no locativos como macro-, mega-, mini- o micro-, que aluden a la ampliación o reducción del tamaño de la entidad representada en la base nominal: macrofiesta = ‘fiesta muy grande’, miniordenador = ‘ordenador pequeño’. En este grupo, destaca por su alta productividad el prefijo super-, el cual puede unirse a varias categorías gramaticales: superabundar, superbonito, superpoblación, supercerca, superyó.

Entre los prefijos locativos latinos que han desarrollado un contenido distinto del originario, se encuentra también el prefijo ex-, el cual conserva su valor locativo en palabras latinas heredadas (exportar, exfoliar) y en unas pocas formaciones romances (exclaustrar, excarcelar). A partir del valor locativo, parafraseable por ‘fuera de’, dicho prefijo ha pasado a significar la no pertenencia a un cargo o a una posición que antes se tenía: ex ministro = ‘persona que ha dejado de ser ministro’. Con este significado el prefijo ex- es muy productivo unido a sustantivos que denotan cargos (exdirector), posición social (exnovio) o cualquier otra situación (excampeón). Puede aparecer como prefijo separable de la base, sobre todo si se une a secuencias de palabras (ex ministro de asuntos exteriores).

Los prefijos auto- y anti-, heredados del griego, han dado lugar a un número considerable de nuevas formaciones en las últimas décadas. El prefijo reflexivo auto- se adjunta a verbos (autodefinirse), adjetivos (autoadherente) y nombres (autorretrato) (Felíu 2003). Con los verbos expresa la correferencia de dos argumentos, como hace propiamente el pronombre reflexivo se, con el que aparece, por lo cual en varias formaciones el verbo reflexivo con o sin auto- presenta el mismo valor (Juan se {define / autodefine} como un hombre sencillo). En otros casos, el verbo prefijado fija el valor reflexivo en aquellos verbos pronominales con más de una interpretación: Las librerías se abastecen de libros de segunda mano (lecturas reflexiva, recíproca y media), Las librerías se autoabastecen de libros de segunda mano (lectura reflexiva). En las formaciones adjetivas, auto- establece una correferencia entre el nombre modificado por el adjetivo y el complemento del adjetivo simple (una etiqueta adherente por sí misma > una etiqueta autoadherente). En los nombres auto- marca la reflexividad de un argumento (autorretrato = ‘retrato que uno hace de sí mismo’).

El prefijo anti-, por su parte, se une a nombres (antimateria) y a adjetivos (antinatural). En el español actual es muy productivo unido a nombres, para dar lugar a un sustantivo que modifica a otro sustantivo (pantalla antirruidos), o a adjetivos relacionales procedentes de bases sustantivas, sobre las que incide el prefijo: así, en antigripal el prefijo anti- afecta a gripe no a gripal como muestra el significado ‘que sirve para combatir la gripe’. Con el significado ‘en contra de’, el prefijo anti- se opone a pro-, con el que puede estar coordinado: campañas anti- y proconstitucionales. Ambos prefijos son separables y pueden adjuntarse a un grupo de palabras: [manifestación] anti ley del tabaco, [campañas] pro derechos humanos (Martín García 2001).

Hasta el momento hemos tratado prefijos heredados del griego o del latín muy productivos en el español actual con los valores semánticos originarios o con otros nuevos. Los prefijos que vamos a comentar a continuación proceden de adverbios que se han gramaticalizado, es decir, han perdido independencia formal y se han convertido en elementos dependientes, aunque suelan aparecer separados en la escritura. Es lo que ha ocurrido con los adverbios recién, medio y no. El adverbio recién, que denota la anterioridad inmediata, puede funcionar como prefijo con participios adjetivos de verbos inacusativos (un invitado recién llegado) y de verbos transitivos (un pan recién hecho) para marcar que el estado se acaba de alcanzar. Varias formaciones acaban nominalizándose (el recién nacido, los recién casados, la recién parida). Los adjetivos prefijados pueden coordinarse con otros adjetivos (un pan recién hecho y esponjoso) y exigen adyacencia estricta con el prefijo (*flores recién no cortadas / flores no recién cortadas) (Martín García y Varela 2007)

El adverbio no funciona como prefijo con sustantivos abstractos deverbales (la no industrialización del país), deadjetivales (la no aceptabilidad de las normas) o simples (la no conciencia) y con adjetivos relacionales (una decisión no gubernamental) (Costa 2005). Con esta función prefijal, no se diferencia de los prefijos negativos des- e in- en las selección de las bases (Montero Curiel 1999), dado que estos últimos se adjuntan a adjetivos calificativos (desconocido, imposible). Cuando no aparece con adjetivos calificativos, es un adverbio y, por tanto, un operador sintáctico (no conocido, no posible).

El prefijo intensivo medio puede unirse a sustantivos (medio profesora), a adjetivos (medio nuevo) y a verbos (medio enamorarse) para aminorar el contenido de la base y expresar, en consecuencia, un grado aproximado. En las formaciones nominales, se atenúa alguna de las propiedades asociadas al sustantivo base, lo que puede dar lugar a contenidos negativos: una medio profesora es una profesora no muy buena. Con los adjetivos, medio expresa un grado inferior al denotado por el adjetivo calificativo correspondiente: medio nuevo = ‘casi nuevo, aproximadamente nuevo’. Unido a verbos, dicho prefijo indica que la acción no se desarrolla completamente: medio enamorarse = ‘enamorarse a medias, no completamente’. Como elemento morfológico, medio puede aparecer unido a la base en los verbos pronominales (se medio enamoró) (RAE y ASALE 2009).

Por último, antes de terminar este breve trabajo, cabe mencionar algunos prefijos muy productivos en las lenguas de especialidad como nano- (nanotecnología, nanopartículas, nanoescala), micro- (microbiología, microcircuito, micromotor) o macro- (macromolécula, macroeconomía, macroestructura), estos dos últimos también muy productivos en la lengua general como ya hemos comentado. También hay que señalar la tendencia en el español actual a crear compuestos nominales con el primer elemento acortado procedente de un adjetivo (diputado europeo > eurodiputado, tasa ecológica > ecotasa, espacio cibernético > ciberespacio). En estos casos, el elemento acortado empieza a funcionar como un prefijo, es decir, como un modificador del sustantivo por la izquierda, disposición contraria al orden sintáctico no marcado.

Referencias bibliográficas

Alemany Bolufer, J. (1920): Tratado de la formación de palabras en la lengua castellana. La derivación y la composición, Madrid, Librería General de Victoriano Suárez.

Costa, S. (2005): “El prefijo no-. Caracterización léxica y restricciones de selección”, Revista de la Sociedad Argentina de Lingüística 2, págs. 27-45.

Felíu Arquiola, E. (2003): Morfología derivativa y semántica léxica: la prefijación de auto-, co- e inter-, Ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid.

Martín García, J. (1998): “Los prefijos intensivos del español: caracterización morfo-semántica”, Estudios de Lingüística de la Universidad de Alicante 12, págs. 103-116.

Martín García, J. (2001): “Construcciones morfológicas y construcciones sintácticas: los prefijos anti- y pro-”, en A. Veiga y Mª R. Pérez (eds): Lengua española y estructuras gramaticales, Verba (anexo 48), págs. 225-237.

Martín García, J. y S. Varela (2007): “Naturaleza gramatical y valor semántico-aspectual de recién”, Actas del VI Congreso de Lingüística General, Madrid, Arco/Libros, págs. 1733-1742.

Martín García, J. y S. Varela (2012): “La relevancia de la diacronía para la teoría morfológica”, en M. Campos Souto et al. (eds.): “Assí como es de suso dicho”. Estudios de morfología y léxico en homenaje a Jesús Pena, San Millán de la Cogolla, Cilengua, págs. 323-336.

Montero Curiel, M. L. (1999): La prefijación negativa en español, Servicio de publicaciones de la Universidad de Extremadura.

Moreno de Alba, J. (1996): La prefijación en el español mexicano, México D. F., Universidad Nacional Autónoma de México.

Rainer, F. (1993): Spanishe Wortbildungslehre, Tubinga, Niemeyer.

RAE y ASALE (2009): Nueva gramática de la lengua española, Madrid, Espasa.

Rodríguez Ponce, M. I. (2002): La prefijación apreciativa en español, Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones.

Varela, S. y J. Martín García (1999): “La prefijación”, en I. Bosque y V. Demonte (dirs.): Gramática Descriptiva de la Lengua Española, Espasa-Calpe, Madrid, págs. 4993-5040.

Josefa Martín García. Profesora titular de Lengua Española en la Universidad Autónoma de Madrid.

Quién piensa como vive, no vive como piensa.

Hace mucho tiempo escuché una frase que, sola, por su propio peso, se acomodó en mi memoria. No recuerdo quién la dijo, de lo que desprendo cierta falta de afecto. Ambiguo, en la proximidad de la frase, apareció el nombre de San Martín. Y así quedó, guardada en mi junto al nombre de San Martín. Hasta hoy.

Por la mañana, a la espera de la apertura del paso a nivel, di con José Saramago, un fragmento de “Las Palabras”, parte de “Las maletas del viajero”.

"Las palabras son buenas. Las palabras son malas. Las palabras ofenden. Las palabras piden disculpa. Las palabras queman. Las palabras acarician. Las palabras son dadas, cambiadas, ofrecidas, vendidas e inventadas. Las palabras están ausentes. Algunas palabras nos absorben, no nos dejan: son como garrapatas, vienen en los libros, en los periódicos, en los mensajes publicitarios, en los rótulos de las películas, en las cartas y en los carteles. Las palabras aconsejan, sugieren, insinúan, conminan, imponen, segregan, eliminan. Son melifluas o ácidas. El mundo gira sobre palabras lubrificadas con aceite de paciencia. Los cerebros están llenos de palabras que viven en paz y en armonía con sus contrarias y enemigas. Por eso la gente hace lo contrario de lo que piensa creyendo pensar lo que hace. Hay muchas palabras..."

Entonces el paso a nivel se abrió y volvió aquella (añeja) frase, ligada al nombre de San Martín:

“Quien piensa como vive, no vive como piensa.”

Supe entonces, por la noche, que la frase archivada, acaso más sucinta y ligera, es algo diferente a la consagrada. Y encontré que aquella voz lejana parafraseaba a Gabriel Marcel (1889-1973), muy posterior a San Martín (1778-1850):

"Quien no vive como piensa, termina pensando como vive."


Más tarde pensé que me gusta más mi frase guardada (la incorrecta?). Que no es ni más ligera ni más sucinta sino que es distinta a la de Marcel. Es otra frase. Otra frase que invalida la posibilidad de pensar cómo se vive porque la felicidad no necesita traducirse a palabras. "La felicidad es su propio fin".

"Quien piensa como vive, no vive como piensa."

La meditación de Borges.


Jorge Luis Borges tiende a filosofar, pero no se propone ser filósofo ni quiere serlo. A pesar de ello, reconoce que la filosofía corresponde a un estado de meditación solitaria y que ayuda a vivir. 

«meditar» es pensar cuidadosamente y, por su raíz indoeuropea, ‘tomar medidas’.

«solitario» denota ‘sin compañía, recoleto, que ama la soledad o vive en ella’

Alicia María Zorrilla.

ADARME


adarme
(Del ár. hisp. addárham, este del ár. clás. dirham, y este del gr. δραχμή 'dracma').
1. m. Peso que tiene 3 tomines y equivale a 179 cg aproximadamente.
2. m. Cantidad o porción mínima de algo.
por ~s.
1. loc. adv. En cortas porciones o cantidades, con mezquindad.
Real Academia Española ©

dracma
dracma s. amb.
1 Unidad monetaria de Grecia hasta su sustitución por el euro en el año 2002.
— s. amb.
2 Moneda antigua de plata de Grecia y Roma que valía cuatro sestercios.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

dracma (l. drachma; gr. -mé)
f. Antigua unidad monetaria de Grecia, sustituida por el euro en enero de 2002.
Moneda griega de plata.
Peso usado antig. en farmacia (3,594 g, octava parte de una onza, o sea tres escrúpulos).
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.


En español el término dracma puede llevar tanto el género femenino como el masculino, siendo el femenino más adecuado a la etimología de la palabra y el recomendado por la RAE, así como el único aceptado por el Vox de Uso del Español de América y de España. El masculino ha sido atraído por otras palabras griegas que acaban en -ma (-μα) (p.ej. dilema, drama), dado que ésta es una desinencia de nombre de acción muy común en griego clásico, que no guarda ninguna relación con la desinencia -ma (originalmente -μῆ) de dracma.

Tradicionalmente se ha derivado el término «dracma» (en griego antiguo δραχμῆ) del verbo δράττω (dráttō, «empuñar, agarrar»), con el significado, pues, de «puñado». Esta teoría data de, al menos, el siglo IV a. C. y se basa en el hecho de que una dracma se divide en seis óbolos. Los primeros óbolos consistían en una barra de metal larga y fina, por lo que un «puñado» de seis de ellos constituirían el peso de una dracma.4

En el siglo V a.C. la moneda más utilizada en el mundo griego fue la tetradracma ateniense, en cuyo anverso aparecía la diosa Atenea con un casco de guerra y un mochuelo en el reverso. Hoy en día a estas monedas se las conoce en griego como γλαύκες (glaukes) "mochuelos". El reverso se utiliza hoy en día en las monedas griegas de 1 euro.

Dependiendo de la ceca, las dracmas se acuñaron con diferentes pesos y medidas. La medida estándar que más o menos se utilizó fue la ateniense o ática, que consistía en unos 4,3 g de plata.

Tras las conquistas de Alejandro Magno, el nombre de la moneda se utilizó en la mayoría de los reinos helenísticos de Asia, incluyendo el reino ptolemaico en Alejandría. La unidad monetaria utilizada por los árabes, el dirham, tomó su nombre de la dracma, así como el dram armenio.

No tiene mucho sentido comparar el valor de las antiguas dracmas con las tasas de cambio de la actualidad debido al hecho de que la variedad de enseres producidos por las distintas economías de hace decenas de siglos son muy diferentes a las de hoy en día, lo que hace que la paridad del poder adquisitivo sea muy difícil de calcular. Sin embargo algunos historiadores y economistas han estimado que una dracma del siglo V a.C. se correspondía alrededor de los 25 USD de 1990, o 36 USD de 2006,6 basándose en los historiadores clásicos que decían que el sueldo medio diario de un trabajador especializado hoplita era de 1 dracma,7 y el sueldo de un magistrado de la Heliea era de dracma y media en el 425 d.C.8 Comentarios modernos derivados de la obra de Jenofonte9 decían que con media dracma al día durante un año una familia pobre podía vivir holgadamente en el 335 a.C. Años antes, en el 422, Aristófanes en su comedia Las avispas criticaba que con el sueldo diario de dracma y media de un magistrado de la Heliea podía subsistir una familia de tres miembros.

Las fracciones y múltiplos de la dracma se acuñaron en varias ciudades-estado, como en el reino Ptolemaico de Egipto, que tenían monedas con denominaciones en oro, plata y bronce. Las monedas de oro de este reino incluían la pentadracma y la octodracma, y en las monedas de plata estaban la tetradracma, decadracma y pentakedecadracma. Esta característica es especialmente notoria, ya que hasta la introducción del Guldengroschenen 1486 (sobre todo en las monedas de plata) no se acuñaban monedas con valores tan altos.

La peste negra.


La peste negra, peste bubónica o muerte negra se refiere a la pandemia de peste más devastadora en la historia de la humanidad que afectó a Europa en el siglo XIV y que alcanzó un punto máximo entre 1347 y 1352, matando un tercio de la población continental; aunque Diane Zahler estima que la mortandad superó la mitad, quizás el 60% de los europeos ó 50 de 80 millones.2 Se estima que la misma fue causa de muerte de aproximadamente 50 a 75 millones de personas entre los primeros casos en Mongolia (1328) y los últimos en la Rusia Europea (1353). Afectó devastadoramente Europa, China, India, Medio Oriente y el Norte de África. No afectó el África subsahariana ni al continente Americano. La teoría aceptada sobre el origen de la peste explica que fue un brote causado por una variante de la bacteria Yersinia pestis. Apareció hacia 1320 en el desierto de Gobi9 y en 1331-1334 llegó a China, un año después de que grandes inundaciones devastaran extensas regiones del país, después de arrasar en 1330 Birmania, llegando a India en 1342 y algunas regiones de la actual Rusia en 13389 y a Europa en 1346. Según crónicas de 1353, desde 1331 murieron dos tercios de la población china, en efecto, entre esa fecha y 1393 su población cayó de 125 a 90 millones. Es común que la palabra «peste» se utilice como sinónimo de «muerte negra», aún cuando aquella deriva del latín «pestis», es decir, «enfermedad» o «epidemia», y no del agente patógeno. De acuerdo con el conocimiento actual, la pandemia irrumpió en primer lugar en Asia, para después llegar a Europa, a través de las rutas comerciales. Introducida por marinos, la epidemia dio comienzo en Mesina. Mientras que algunas áreas quedaron despobladas, otras estuvieron libres de la enfermedad o solo fueron ligeramente afectadas. En Florencia, solamente un quinto de sus pobladores sobrevivió. En el territorio actual de Alemania, se estima que uno de cada diez habitantes perdió la vida a causa de la peste negra. Hamburgo, Colonia y Bremen fueron las ciudades en donde una mayor proporción de la población murió. No obstante, el número de muertes en el este de Alemania fue mucho menor.

Variantes del Español.

PALABRAS QUE NO SIGNIFICAN LO MISMO EN TODOS LADOS

¡Pata! puede significar dos cosas: pierna de los animales o hembra del pato. Pero además, en Cuba y Perú un pato o una pata es un amigo o amiga: «Oye, pata, vamos al cine».

Chucha es un vulgarismo para aludir a la hembra del perro, aunque en algunos países de América del Sur tiene un significado completamente diferente: mal olor de las axilas; además, en Chile, «está en la chucha» quiere decir que está lejos.

Chucho es un perro en algunos países, pero en otros es la cárcel o un obispo. También alguien que tiene chucho es que tiene celos y, en Argentina, «hace chucho» es que hace frío.

El chivo es el macho de la cabra. En Argentina y Uruguay "olor a chivo" es mal olor en las axilas. En Cuba y Guatemala chivo significa chuleta, el papelito que se saca a escondidas en los exámenes y que sirve de «ayuda» (machete en Argentina, polla en Ecuador). En Venezuela el término chivo se asocia a negocio ilícito/fraude, bicicleta, juego de dados, proxeneta u hombre de prestigio. 

Una polla es una gallina nueva; en España también significa pene; en México una bebida que debiera probarse de visita en el país; en Chile una puesta colectiva y en toda Latinoamérica es una apuesta. 

Las conchas se encuentran en la playa. En Argentina, Chile, Perú y Uruguay, concha es la parte externa del aparato genital femenino.

La plata es un metal, pero en Latinoamérica significa también dinero por las monedas de este mineral. 

Un tarro es un tipo de recipiente y la cabeza de una persona. En Argentina y Uruguay tener tarro es tener suerte y en Cuba es un cuerno de un animal.

Pijo en España es una persona con gustos de una clase social acomodada; sin embargo, en Murcia, pijo es una interjección y estar alguien a la pija en Guatemala es estar borracho. 

Pana, la tela, es una fruta en Puerto Rico y un amigo en Ecuador, Puerto Rico y Venezuela.

Amante es la persona con la que se engaña a la pareja/cónyuge. En Aragón (España) es un vocativo (especialmente entre la gente mayor).

Coger, es agarrar/tomar en España y tener sexo en Latinoamérica. Cogerlo suave en Panamá y Puerto Rico quiere decir tomárselo con calma.

Si aprendiste español en España seguro que la palabra frijol te suena raro. Suele significar judías, pero en México, los frijoles son la comida. Buscarse los frijoles puede significar buscarse las habichuelas, ganarse la vida. 

¡Qué bonitos los capullos de la primavera! Igual no tanto, porque capullo en España puede ser también un insulto. 

Si has estado alguna vez en España habrás oído «me voy a fumar un pitillo», porque pitillo allí significa cigarrillo, pero no lo digas en México, porque estarás diciendo que te vas a fumar un pene, ni tampoco lo digas en Venezuela, porque dirás que te vas a fumar el cilindro de plástico con el que se beben algunas bebidas. Ese cilindro en Bolivia y España es una pajita, que también en España y otros países es masturbación. Masturbación en México es chaqueta, que a su vez en todos los países hispanoparlantes es la prenda de vestir.

Cachucha es en Colombia una gorra, pero en Argentina es una vagina.

Un mamado es un borracho en España, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Paraguay y Uruguay. En Colombia es alguien que está cansado y en México es un despropósito.

Gallego es en España, natural de Galicia. Sin embargo, en algunos países de Latinoamérica refiere a todos los españoles. En Costa Rica un gallego es un tonto o una libélula y en El Salvador, un tartamudo. 



Cuestiones de método en Suramérica.


El concepto que late en el horizonte de la lucha contrahegemónica en suramérica es el de unidad. Este concepto –cuyo origen se le atribuye a Bolívar, que quería conducirlo– tiene, a su vez, que ser aclarado. La unidad de Suramérica es una totalidad en permanente destotalización. O, si se prefiere, una unidad que se decontruye una y otra vez para construirse de nuevo. Es la unidad de una diferencia, que se estableció en el siglo XIX bajo las oligarquías nativas y el imperio británico, a la que se llamó balcanización. Pero la balcanización de América latina deberá estar (hoy) al servicio de su unidad, deberá expresar la identidad de cada país, su diferencia con los otros y, superándola, la necesariedad de superar la diferencia en busca de una unidad contraimperial, contracolonialista. Somos Occidente, pero al modo de sus víctimas. Somos Occidente, pero al modo de la subalternidad. Somos Occidente, pero somos su periferia. Somos Occidente, pero (y he aquí nuestro breve homenaje al fallecido Galeano) somos sus venas abiertas, sangrantes, nutritivas y finalmente secas, o siempre secándose en beneficio del poder hegemónico. Somos libres, pero al modo que el imperio siempre lo ha querido: no en tanto colonias, sino neocolonias. Nuestra situación sigue siendo –no poscolonial, como si hubiéramos dejado por completo atrás esa situación– sino neocolonial. (Nota: Este concepto –el del pacto neocolonial– tuvo su respaldo académico cuando Tulio Halperin Donghi lo incluyó en su Historia de América Latina. Hasta ahí se manejaba el de semicolonia que Jorge Abelardo Ramos desarrollara en Historia de la Nación Latinoamericana, libro mejor escrito y más entretenido que el de Tulio, pero sin su prestigio académico. Tulio escribía desde la academia norteamericana y el Colorado Ramos desde Corrientes y Talcahuano, a lo Viñas.)

¿Qué es una neocolonia? En el Parlamento británico, durante el siglo XIX, un brillante hombre del imperio, Richard Cobden, dijo que había que abandonar el burdo colonialismo. Que era necesario cederles su orgullo a las colonias. Que debían ser libres, tener escudo, bandera e himno nacional. Ejércitos, autoridades propias, sostener sus ideas religiosas, todo eso debían tener. Todo eso les permitiría el imperio sin incomodarse al solo costo de que comerciaran mayoritariamente con él. Sean libres, si así lo quieren. Pero permítannos ayudarlos. Les extraeremos el petróleo, les compraremos todo el azúcar, el algodón, el trigo y las vacas. No se gasten en tener industrias. Son muy caras y estamos nosotros para entregarles lo que necesiten. Vivan de la riqueza de sus suelos generosos. Sean el granero del mundo. Nosotros seremos el taller.

Esta situación –que ha sido analizada y todos conocen– echa por tierra el concepto “poscolonial” con el que los profesores “poscoloniales” de la academia norteamericana –basándose en Foucault, Deleuze, Lacan y Derrida– se han hecho un destacado lugar en esos claustros, que han generado la tersa teoría del “multiculturalismo”. (Concepto que rechazamos y ya explicaremos por qué.)

Pero, en tanto, la teoría neocolonial señala una carencia, un desajuste, sólo la modificación de un escenario colonialista, pero nunca su superación, nunca el surgimiento de una nueva hegemonía conquistada por medio de una praxis contrahegemónica, la teoría poscolonial da por resuelto un problema que subiste. La “libertad” de las colonias, su poscolonialidad, no ha resuelto el problema colonial, que continúa pero por otros medios.

Los territorios de América del Sur no han hecho ninguna revolución. No estará mal revisitar estos temas hermenéuticos durante estos días de mayo. Sé que muchos colegas, personas a las que respeto, buscan un surgimiento glorioso para nuestro país. Sé que se enojan cuando planteo estas tesis sobre las acciones de mayo y las siguientes. Sin embargo, mi interpretación no disminuye el coraje de aquellos hombres de los principios de los países del sur. No me importa discutir si San Martín fue un agente inglés. Si Moreno quería (nada menos y nada más) que liberar a Suramérica del poder español y entrar en la modernidad capitalista. No dudo que en la Conferencia de Guayaquil San Martín se retiró por muchos motivos. Entre ellos, y acaso el principal, porque no compartía el proyecto bolivariano de la unidad de América latina. Había venido para liberar al continente del perimido dominio español. Esa fue su lucha. Esa fue su gloriosa campaña libertadora. Que fue gloriosa y que liberó, sin duda, a los países de Suramérica del arcaísmo hispánico. La Generación del ’37 lo sigue en este punto. San Martín es uno de los hombres más puros de nuestra América. (Con Antonio José de Sucre.) Vino a luchar contra el poder español. Triunfó y le cedió el paso al ambicioso Bolívar, que buscaba unir al continente bajo una dictadura nacional que él encarnaría. Cuando, en 1829, regresa al país y se entera de la sedición contra Dorrego, recibe las visitas de Rivadavia y Lavalle, de a uno por vez. Le ofrecen el comando del Ejército Libertador, que, bajo el mando de Lavalle, ha derrotado y fusilado a Dorrego. San Martín se niega. Precisamente dicho: se niega a ser Lavalle, ya que Lavalle fue lo que San Martín se negó a ser. Transformó, ensuciándolo, al Ejército Libertador en policía interna, algo que trazaría un destino indigno para el Ejército Argentino recién recuperado durante los primeros años del siglo XXI. Fue larga la sombra de Lavalle, que llega a su punto máximo con Videla.

San Martín, ya desde su exilio europeo, pondera la acción de Rosas y, según se sabe, le cede, en su testamento, el sable que lo acompañó en las guerras de la Independencia. Apoyaba las luchas de soberanía y liberación, no las internas. Rosas es y será siempre un núcleo conceptual sobredeterminado para los que buscan pensar la historia argentina. ¿No sabía San Martín que engalanaba con su sable a un restaurador de las tradiciones hispánicas? ¿No sabía que ese restaurador (¿qué restaurador no es un reaccionario?) rechazaba a las fuerzas de la modernidad capitalista que apoyaban sus enemigos, los cultos liberales, los que habían leído a Rousseau, a Victor Cousin, a Savigny? Lo sabía, pero siempre estuvo antes con la defensa de la soberanía territorial que con los imperios que buscaban someterla en nombre de las luces, de la razón, del progreso. También Alberdi apoyó a Rosas.

Si buscamos los núcleos axiales de una historia (la nuestra) que persiguió su identidad a través de sus empeños contrahegemónicos, de su búsqueda de un espacio de libertad, de sus escasos, pero importantes y despiadadamente reprimidos, intentos de una praxis de emancipación, esa batalla, la de la Vuelta de Obligado, entrega uno de los momentos más elevados de toda lucha anticolonialista. De aquí el entusiasmo de San Martín.

No se trata de incurrir en un rosismo a destiempo. Rosas fue la gran figura de los primeros revisionistas (los del ’30), pues requerían del pasado una gran figura nacionalista para fortificar al caudillo que apoyaban en el presente, Uriburu. Nadie mejor que Rosas para eso. Y Carlos Ibarguren, en su biografía del gaucho de Los Cerrillos, hizo con brillo la tarea. Sin embargo, el Rosas de la Vuelta de Obligado va más allá de su derechización en manos de los revisionistas tempranos, iniciáticos. Es el jefe de una gran lucha contrahegemónica. No podía ignorar que iba a perder esa batalla en el campo de las armas. Igual la dio. Igual, en desventaja, ofreció pelea. Las dos flotas unidas de las más grandes potencias de Europa no la sacaron gratis. Rompieron las cadenas del río, pasaron, pero tuvieron que volver pronto. Muchos buques estaban averiados y las mercaderías a comercializar deterioradas.

Nosotros, hoy, que hemos buscado nuclear una fuerza contrahegemónica, una praxis libre, una conciencia crítica, también estamos en inferioridad de condiciones. Vemos que la política se hunde en las ciénagas de la banalidad. Que las subjetividades están colonizadas por el poder mediático. Pero tal vez aún sea posible arruinarles algunos negocios. Como Rosas. Pero sin esperar el sable de San Martín, no. No podemos llevar a cabo una lucha contrahegemónica tan importante como para merecer semejante premio. Todavía.

José Pablo Feinmann.