Desigualdad en Kenya.


Ocho personas poseen la misma riqueza que los 3.600 millones de personas más pobres del planeta (1). Estas personas se han beneficiado de un modelo económico que favorece a una afortunada minoría a expensas de la gran mayoría de la población. Pero no tiene por qué ser así. Para personas como Jane, la desigualdad es una realidad en su día a día. Jane está haciendo campaña para acabar con la desigualdad. 

Jane, madre de dos niños, vive en la zona de Kawangware de Nairobi, en Kenia. Trabaja como comerciante vendiendo productos artesanales que ella misma elabora. En su tiempo libre, explica a otras mujeres cuáles son sus derechos básicos y también les enseña cómo dirigir pequeñas empresas. 

El grupo de mujeres, conocido como las Shining Mothers, utiliza la fuerza de su unión para pedir a las autoridades locales que ofrezcan una mayor protección y apoyo a sus pequeños negocios. Este grupo está aportando su granito de arena para exigir un modelo económico que funcione para todos y todas, y no solo para las élites.

(1) Las 8 personas más ricas del mundo son Bill Gates (Fundador de la empresa estadounidense Microsoft, 75.000 millones de dólares), Amancio Ortega (Fundador de Inditex, propietario de la cadena de tiendas de moda española Zara, 67.000 millones de dólares), Warren Buffett (Director ejecutivo y principal accionista de la empresa estadounidense Berkshire Hathaway, 60.800 millones de dólares), Carlos Slim Helu (Propietario del mexicano Grupo Carso, 50.000 millones de dólares), Jeff Bezos (Fundador y director ejecutivo de la empresa estadounidense Amazon, 45.200 millones de dólares), Mark Zuckerberg (Presidente, director ejecutivo y cofundador de la empresa estadounidense Facebook, 44.600 millones de dólares), Larry Ellison (Cofundador y director ejecutivo de la empresa estadounidense Oracle, 43.600 millones de dólares) y Michael Bloomberg (Fundador propietario y director ejecutivo de la empresa estadounidense Bloomberg LP, 40.000 millones de dólares).

El puente más alto del mundo: Beipanjiang.


China completó la construcción del puente Beipanjiang, el más alto del mundo, situado a 565 metros de altura sobre el cañón del río Nizhu (en el sur del país), en la provincia china de Guizhou (la noticia salió a luz desde la cadena televisiva oficial CCTV en septiembre 2016). 


Las obras para levantar esta infraestructura se prolongaron durante tres años y, en ellas, participaron alrededor de 1.000 ingenieros y técnicos.


La culminación de estas obras se produce menos de un mes después de la apertura, el pasado 20 de agosto (2016), de otra gran infraestructura del gigante asiático, el puente de cristal más alto y largo del mundo (con 430 metros de longitud y a 300 de altura), que cerró a las dos semanas tras ser inundado por una avalancha de visitantes.


El costo total publicado ascendió a u$ 144 millones.


La estructura de cuatro carriles tiene una longitud de 1.340 metros.


Como estaba previsto, el puente que une las provincias chinas de Yunnan y Guizhou, está operativo antes del inicio del año 2017.


Ocho de los diez puentes más altos del mundo están ubicados en China. Cinco de esos ocho están ubicados en la provincia de Guizhou: el ser humano frente a la topografía.


Abierto al público, el puente de Beipanjiang supera a otro puente chino, el del río Sidu en la provincia central de Hubei, inaugurado en 2009, como el más alto del planeta.

Venecia no soporta más turistas.


Bajo el lema “Queremos recuperar nuestra ciudad”, centenares de manifestantes con cochecitos de bebé y carritos de compra desfilaron por las estrechas calles de Venecia para mostrar su frustración ante la llegada masiva de turistas día tras día.

“Estamos a favor de Venecia y de los venecianos, y todos los que nos exiliamos en Mestre queremos volver a Venecia”, ha dicho Mario Secchi, periodista de Il Gazzettino.


“Hemos dado un bonito paseo por el mercado de Rialto, para recuperar la ciudad, y mostrar la unidad de todos los grupos y asociaciones de ciudadanos. Es una ciudad que existe y quiere resistir, que necesita su normalidad cotidiana. Estamos aquí y queremos seguir viviendo aquí”, ha explicado Marco Caberlotto, de la asociación Generación 90.

En el año 1951 Venecia resgistraba 174.808 habitantes. Hoy (2016) registra 54.926. Es la mayor despoblación desde la peste bubónica (1630).

En 2015, la visitaron unos 74.000 turistas al día. Al año recibe a 34 millones de turistas. Una situación insostenible para sus habitantes. 

"Cierran una ferretería y te abren una tienda de máscaras."

Venecia se queda sin venecianos. El turismo masivo está engullendo la ciudad y convirtiendo a sus vecinos en una especie en peligro de extinción.

Persuasión.


La palabra persuasión es un cultismo que viene del latín persuasio, persuasionis (convicción, acto de convencer completamente con argumentos y hasta con halagos), nombre de acción del verbo latino persuadere, un prefijado con per (acción perfectiva y completa, indica que se ha pasado a través de toda la acción hasta el final) y el verbo suadere (aconsejar, exhortar a una postura o convencimiento), del que también proceden palabras como suasoria o suasible. El verbo se vincula a una raíz indoeuropea swad (agradable, dulce), que también produjo en latín el adjetivo suavis (grato, agradable), que nos da suave y suavizar.

La raíz swad, que está en la base también de viejas palabras del campo indeoeuropeo (como swete en anglosajón antiguo, que significa dulce), como es habitual en la fonética generativa del griego clásico, perdió la sigma inicial dejando como rastro una aspiración, y dio lugar a la palabra griega hedoné (placer), de la que derivamos hedonismo y hedonista.

Aristóteles sostenía que la persuasión se produce cuando están presentes el ethos (credibilidad), el logos (lógica) y el pathos (emoción).