WINTER SLEEP (Sueño de invierno)


196 minutos (tres horas y cuarto) de película no son un ligero sorbo de entretenimiento para quien llega inadvertido. Alejada de los efectos, el ruido, las luces y la urbe, Winter Sleep (Sueño de invierno) transcurre, apartada, en la inhóspita Capadocia, plena estepa de Anatolia (Turquía) que puede verse (dual) tan inmensa como claustrofóbica y bellamente cruel a la hora del invierno.

Allí Aydin (Haluk Bilginer), veterano y retirado actor teatral, administra su hotel heredado (Othello), parada eventual de esporádicos extranjeros, en convivencia con su muy joven esposa Nihal (Melisa Sozen) y su hermana divorciada Necla (Demet Akbag), transcurriendo en una apacible y monótona vida burguesa de dialéctica intelectual.

Basada en la calidad actoral y en un guion de incisivos y extensos diálogos, Nuri Bilge Ceylan apunta, ambicioso, hacia un retrato universal, angustiante y desolador sobre la vida misma. Entonces las diferencias de clase, los conflictos religiosos y la corrección política aparecen para llevar a los personajes a conversaciones profundas donde discurren la moral, el altruismo, la filantropía, la honestidad y la decadencia de valores. En este marco de giros intelectuales y debate de posiciones van entrando paulatinamente los dramas personales que elevan el conflicto en memorables diálogos hechos discusión.

La tranquilidad apacible del solitario hotel será interrumpida por un incidente: un niño de la aldea rompe un vidrio del coche de Aydin. Resulta ser hijo de un ex presidiario, inquilino (deudor y embargado) de una de las propiedades del protagonista. Este embrión de lucha de clases desacomoda a Aydin: el demócrata iluminado devuelto a la condición de propietario explotador. La discusión entre partes abre una brecha de rencor y crueldad, que manifiesta dos maneras de ver el mundo tan razonables como contrastantes y esta dualidad, magistralmente administrada, se constituye en hilo hasta el final.

Aydin llena su tiempo escribiendo artículos para un diario regional y sus textos o, más bien, su anhelo de escritor frustrado, es la crítica de su hermana y la piedra de toque de su ruptura matrimonial que abre el espacio para los nudos conflictivos desarrollados en larguísimos diálogos, incómodos para disfrutar, seductores por su modo y franqueza e inmersos en la dualidad vertebral. Ambos tienen razón.

Entonces llega el invierno de crudas nevadas. La experiencia del té en la cálida y confortable cabaña con vistas exuberantes se transforma. El intelectual presuntuoso, arrogante, cínico y egocéntrico aparece desguarnecido, vulnerable y vacío. La bella mujer aparece marchita y desolada a su sombra. La hermana los denuncia. Las escenas, como piezas teatrales dentro de un refugio en penumbras, se anudan con entremeses de vistas de una estepa abrumadora y hostil.

El desasosiego, la soledad, la frustración, las expectativas incumplidas y el tiempo se manifiestan en charlas de apariencia banal que llegan a las más crudas profundidades de la condición humana.

Prefiero obviar los guiños shakesperianos y las confesas influencias de Anton Chejov para traer The Crack-up de Scott Fitgerald y recordar su modo referencial a los golpes que se van recibiendo a lo largo de la vida, constituyentes de un proceso de derrumbe: "Toda vida es un proceso de demolición".

Winter Sleep (Sueño de invierno) ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes (2014). Te deja exhausto. Vale la pena.

Sueño de invierno (Kis Uykusu / Winter Sleep, Turquía-Francia-Alemania/2014).
Dirección: Nuri Bilge Ceylan.
Elenco: Haluk Bilginer, Melisa Sözen y Demet Akbag.
Guión: Ebru Ceylan y Nuri Bilge Ceylan.
Fotografía: Gökhan Tiryaki.
Edición: Nuri Bilge Ceylan y Bora Göksingöl.
Dirección de arte: Gamze Kus.
Distribuidora: Zeta Films.
Duración: 196 minutos.

Raymond Carr.


Fue uno de los grandes hispanistas. De hecho, le llamaban el hispanista de hispanistas británicos, si bien a Raymond Carr nunca le gustó el término. Prefería definirse como un historiador de España y como tal creó escuela hasta el punto de convertirse en una referencia ineludible en el estudio de la España del siglo XX, sobre todo, y también del XIX.

Carr falleció el domingo 19.04.2015 a los 96 años, dejando una notable bibliografía y una indeleble estela de sabiduría y elegancia, según recordaba la historiadora María Jesús González Hernández, autora de su biografía Raymond Carr. La curiosidad del zorro (Galaxia-Gutenberg), publicada en 2010. Ayer mismo, el también historiador e hispanista Paul Preston daba cuenta del fallecimiento en un acto celebrado en Barcelona.

Prueba de su predicamento en España y de la excelencia de sus estudios fue la concesión en 1999 del Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales, una recompensa a unos trabajos como España 1808-1939, Estudios sobre la República y la Guerra Civil española (Ariel, 1974) o Historia de España (Península, 2007). Previamente, había recibió la cruz de Alfonso X El Sabio en 1983.

Sus numerosos estudios, algunos en colaboración con el historiador español Juan Pablo Fusi, le procuraron el reconocimiento general como uno de los grandes historiadores contemporáneos de España. La internacionalización de la guerra civil española y España, de la dictadura a la democracia, escrita con Fusi, ganó el Premio Espejo en 1979. Su obra también se centró en el estudio de Latinoamérica y Suecia.

No en vano, Carr dejó sus estudios sobre el país escandinavo y se volcó en España cuando visitó Torremolinos en su viaje de novios. Corrían los años cincuenta. Impresionado por un país sumido en una “pobreza degradante”, se apasionó por su historia contemporánea, como recordaba cuando recibió el Príncipe de Asturias en 1999. Entonces manifestó a este periódico con humildad que su propósito era cubrir un vacío que los historiadores españoles no podían llenar durante el franquismo. Su labor y la de otros hispanistas, añadió, fue continuada brillantemente por historiadores españoles ya en la Transición.

Carr obtuvo el prestigioso premio Príncipe de Asturias por “la excelente calidad de su obra”. “Sus trabajos sobre la historia de España de los siglos XIX y XX”, señalaba el acta del premio, “renovaron los estudios sobre la modernización contemporánea y se han convertido en modelos de investigación”. Su obra aporta “una visión global a la historia contemporánea, que ha ayudado a ver la historia española dentro de su contexto europeo y que ha contribuido a la mejor comprensión tanto de la Guerra Civil como de la transición a la democracia”, agregaba el acta del galardón.

Una de las últimas recompensas que recibió fue en 2012, el primer premio que concedió la Fundación Banco de Santander a las Relaciones Hispano-Británicas. Lo recogió el mismo, con 93 años, en la embajada española en Londres, si bien fueron otros grandes historiadores los que hablaron por él, como Hugh Thomas, Paul Preston o John Elliot.

En su biografía, María Jesús González destaca que Carr “fue capaz de transformar la manera de escribir la historia de España y hacer que los españoles percibieran su propia tierra como un país normal, libre de excepcionalidad y romanticismos esencialistas”. Y añade: “Ha sido también un peculiar transeúnte de una época y de una sociedad fascinante. Emigrante social que en los años de la Inglaterra más clasista, consiguió franquear sus barreras y penetrar el universo exclusivo y decadente de la aristocracia hasta convertirse en un Sir amante de la caza del zorro”. “Fue un hombre de Oxford que transitó, desde su época de estudiante a sus años de warden, sus colleges más idiosincrásicos y sus diversos paisajes académicos, sociales y políticos”.

Raymond Carr nació el 11 de abril de 1919 en Bath, Reino Unido. Murió el 19 de abril de 2015.
Era miembro de la Real Academia Británica, de la Academia de Historia de España y ganó el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.
Entre sus obras clave, destacan:
España, 1808-1939, de 1963, luego reeditado como España, 1808-1975.
Estudios sobre la República y la Guerra Civil española, 1974.
La tragedia española: la guerra civil en perspectiva, 1977.
España, de la dictadura a la democracia, 1979, con Juan Pablo Fusi.
España, de la Restauración a la democracia, 1875-1980, 1983.
Richard Ford, Gerald Brenan y el descubrimiento de España por los viajeros, 1995.
Visiones de fin de siglo, 1999.
El rostro cambiante de Clío, 2005.
Historia de España, 2007.
España, 1808-2008, 2009.