Hallstatt, Austria.


Hasta el siglo XIX las posibilidades de llegar a Hallstatt eran el barco y pocos senderos estrechos. La tierra entre las montañas y el lago era escasa siendo esta poca tierra ocupada por la localidad misma. El acceso entre las casas y la orilla del lago se realizaba a través de una pasarela elevada sobre los áticos de las casas. El primer camino importante se construyó en 1890 por la parte oeste a través de la roca.


No obstante en este paraje aislado e inhospitalario se estableció uno de los primeros asentamientos humanos gracias a los yacimientos de sal (el nombre de Hall probablemente proviene del término céltico con el que se denominaba a la sal, abundante en las minas cercanas). Algunos de los hallazgos más antiguos de Hallstatt datan del 5000 A.C. 

La actividad comercial y la abundancia de recursos permitió el desarrollo de una cultura altamente desarrollada, después de resultados de Salzberghochtal, fue nombrada la cultura de Hallstatt.


En 1311, Hallstatt se convirtió en una ciudad comercial, mostrando que no había perdido su valor económico. Hoy, aparte de la producción de sal, que desde 1595 se transporta en forma de salmuera unos 40 kilómetros de Hallstatt a Ebensee a través de una tubería, el turismo juega un factor principal en la vida económica de la ciudad. Dicen los turistas que Hallstatt es el sitio «de la tubería más vieja del mundo», que fue construida hace 400 años a partir de 13.000 troncos ahuecados.​ El terreno es tan escaso que a los diez años se exhumaban los cuerpos del cementerio para dejar terreno libre para nuevos enterramientos siendo trasladados a un osario.​ Una colección de cráneos elaboradamente adornados con los nombres de sus dueños, profesiones y fechas de la defunción inscritas en ellos se encuentran en exhibición en la capilla local.

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