Cuando a Salvador Dalí le preguntaron por esta obra respondió: "Pinté una cruz hipercúbica en la que el cuerpo de Cristo se convierte metafísicamente en el noveno cubo, siguiendo los preceptos del discurso sobre la forma cúbica de Juan Herrera, constructor de El Escorial, inspirado en Ramon Llull". “Corpus Hypercubus” plasma uno de los momentos más conocidos de la historia de la humanidad como es la crucifixión de Cristo, de un modo diferente y poco convencional. No pinta derramamiento de sangre, ni coronas de espinas, ni fieles dolientes alrededor de la Cruz. Pareciese que a la obra le sobrara austeridad y le faltase amor, pero el amor aparece personalizado en la Señora, que permanece en actitud de súplica ante el crucificado y simboliza una tremenda devoción por parte de una madre hacia su hijo. Con una técnica cercana al claroscuro barroco, Dalí presenta un joven Cristo al que no se ve el rostro y no está clavado, sino levitando, queriendo mostrar así ...
En el segundo siglo de nuestra era, Luciano de Samosata compuso una Historia verídica, que encierra, entre otras maravillas, una descripción de los selenitas, que (según el verídico historiador) hilan y cardan los metales y el vidrio, se quitan y se ponen los ojos, beben zumo de aire o aire exprimido. A principios del siglo xvi, Ludovico Ariosto imaginó que un paladín descubre en la Luna todo lo que se pierde en la Tierra: las lágrimas y suspiros de los amantes, el tiempo malgastado en el juego, los proyectos inútiles y los no saciados anhelos. En el siglo xvii, Kepler redactó un Somnium Astronomicum, que finge ser la transcripción de un libro leído en un sueño, cuyas páginas prolijamente revelan la conformación y los hábitos de las serpientes de la Luna que durante los ardores del día se guarecen en profundas cavernas y salen al atardecer. Entre el primero y el segundo de estos viajes imaginarios hay mil trescientos años y entre el segundo y el tercero, unos cien; los dos primero...
Todos los años, en febrero, miles de personas participan de los tradicionales carnavales andinos en la Quebrada de Humahuaca, provincia de Jujuy, República Argentina. Aquí mostramos el trabajo de la fotógrafa Cora Reutemann que registró los “desentierros del diablo” de las localidades de Uquia y Maimará en el verano de 2018. El desentierro del diablo es una ceremonia que fusiona las tradiciones andinas con la cultura española. Es en los carnavales andinos que los diablos picarones salen de las entrañas de la tierra para dar rienda suelta al desenfreno previo al recogimiento de la Cuaresma. La Bajada de los Diablos en Uquía es uno de los eventos que más gente convoca en el día del desentierro del Pujllay, una divinidad socarrona, impertinente, alegre y dicharachera. Los diablos emergen de la tierra y van bajando desde el Cerro Blanco con sus coloridos disfraces para hacer de las suyas durante los días de carnaval. La festividad comienza en las apachetas, ...
Comentarios
Publicar un comentario